"Efecto que causa la luz iluminando un espacio, de modo que se distinga lo que hay en él." Así define la Real Academia Española (RAE) a la "claridad" que, coincidirás conmigo, hace tanta falta en nuestro tiempo. No hay mucha gente "luminosa" en nuestros días que nos aclare las cosas en el sentido de que, con su aspecto, sus emociones, su conducta y su paz interior sean guías profundas para nuestra vida y nos señalen el camino.
También nos falta claridad de pensamiento para ver las cosas como son y determinar los modos más idóneos para mejorarlas; las pasiones nos producen ceguera al respecto. Y, finalmente, creo que nos falta claridad para determinar qué es lo que "realmente" queremos.
La claridad en nuestras vidas la encontraremos mediante la "purificación" interior y, ésta a su vez, de dos formas: cuando afrontamos de buena gana (con paciencia y confianza) las dificultades y adversidades que no buscamos y se nos presentan en la jornada, así como con el esfuerzo y determianción por hacer realidad un sueño.
Y, cómo suele ser, se trata de algo que depende de nosotros.
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