¡Con que facilidad prometemos y no cumplimos! Promesas van, promesas vienen y no más no se ven las obras. ¡Qué fastidio! Sí, sin duda que eso desgasta mucho las relaciones. Entonces, ¿qué hacer? Comenzar a cumplir en silencio hasta que recuperemos la confianza en nosotros mismos y la de los demás.
Y para cumplir, hacer; y para hacer, concretar. Concretar implica darle forma a una intención y encuadrarlo en una acción que se va a realizar en espacios y tiempos específicos. Si no se concreta, se promete "al vacío".
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