Acabo de recibir un correo desde mi página de coaching dónde una madre me dice que no puede aceptar la reciente muerte de su hija, de tan sólo 24 años. Se entiende. El primer mecanismo de defensa psicológico es la negación. Puede ser tan grande el dolor de una pérdida que la evades negándola. Luego vendrá el enojo, después la tristeza y finalmente la resignación. ¿Cómo es que la única certera absoluta que podemos tener - la de la muerte- nos deja tan indefensos? Es que el amor se resiste a la pérdida.
"El que ama su vida la da" y "no conoce el final" dice la letra de una hermosa canción. Rindo tributo de homenaje al amor de esta madre -y la de muchas que han pérdido a un ser amado- y, le suplico que, más adelante, recuerde que aun tiene a más a quienes tiene que seguir amando.
No hay comentarios:
Publicar un comentario