Creo que nada falla más que el ser humano: errores, flaquezas, defectos y necedades nos hacen complejos y complicados. Mucho bien haríamos si, en lugar de pretender que dejemos de fallar, nos dispusiéramos con más prontitud a enmedar nuestras fallas. Por naturaleza fallaremos y ese no es tanto el problema, sino nuestra indisposición a corregirlo. Eso en lo que a uno respecta.
En lo que a las fallas de los demás se refiere: paciencia y humildad. Hemos de aprender a manejarnos de acuerdo a nuestros propios ideales y dejar de esperar que los demás vivan conforme a ellos (nuestros ideales). En el camino nos podremos topar con algunos - o muchos- que compartan nuestros ideales más no nos hemos de sorprender si no son los que nos hubiera gustado que fueran...,otros serán y, como quiera, lo importante es que los hagamos realidad por nuestra cuenta, ¿no crees?
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