lunes, 21 de junio de 2010

Gratitud

Considero que la gratitud es nuestro primer paso en el proceso de intimar con Dios. El volvernos conscientes de todo lo que nos ha dado, comenzando por el hecho de que nos dió el ser (¡éramos nada!)y continuando con los dones y obsequios del que somos objeto por su amor.
Lamentablemente muchos se alejan cada vez más de Él por la vía de la insatisfacción y la queja. Recuerdo aquella "rancia" experiencia de los israelitas cuando, saliendo del dominio egipció, se quejan una y otra vez con Dios por las inclemencias del viaje. ¡Qué si ya estabán hartos del maná! ¡Qué si se habían desesperado por la ausencia de Moisés y se habían labrado un nuevo dios de oro! ¡Qué si...! Y eso no hacía más que hacer del viaje algo cada vez más desgastante y más distante su relación con Dios. La ingratitud no es "irrelevante" para Dios, como también queda asentado cuando Jesús echa de menos el que nueve leprosos no hayan regresado a darle las gracias y glorificaran a Dios por haber sido curados.
Cierto que hay mucho que lamentar en nuestros días, más también es cierto que hay mucho por lo que agradecer ("y es mucho más que lo que hay que lamentar")y alabar a Dios. Así que, ¿por qué no comenzar a transformar nuestra vida con una disposición habitual a agradecer todo aquello con lo que nos vemos favorecidos?

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